Acuarela por Karen Muro
VII
Cierro la reja no por completo, me sumerjo anhelando tu arribo.
La posibilidad de tu cercanía me devora, olfatear en conjunto la melancolía del hasta luego, hasta nunca.
Divino humor que percibo, tan dulce como la fruta más sabrosa, sujeto tu cuerpo fusionándolo con el mío, el triste recuerdo de promesas rotas.
VIII
Dos enamorados medievales
Al sólo desenvainarte se hace el silencio, el que siempre ha acompañado tanta palpitación.
No te hiero, no me hieras. Deja que recorra al filo de tu espalda, el sendero que me lleva directo a ti, a nosotros.
Muérdeme las ganas, declárate vencido. Olea tu victoria, nunca alguien plasmó su historia con tanta pasión.

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