[Por Anie García]
Noche a noche despertaba...
y aquella silueta
oscura y masculina
parada en una esquina
observándome.
De madrugada
yo era más frágil,
débil,
vulnerable.
En la oscuridad
yo era endeble,
triste
y solitaria.
Le mostré mi miedo
esperanzada,
agobiada.
Sería suficiente
para dejarme
dormir
o morir.
Lo contrario;
huele el miedo,
se alimenta
y aferra.
El llega con la noche;
se sumerge
en la oscuridad
y en mi oscuridad.
Desde la esquina,
observa
se alimenta
me consume.
Cada mañana
despierto
más vacía,
vulnerable,
Desierta.
No espero la noche,
no quiero la oscuridad
ni a su visitante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario